Patrimonio trinitario avanza hacia la «nueva normalidad»

Sin descuidar el uso del nasobuco y la desinfección de manos, las instituciones patrimoniales poco a poco restablecen sus servicios y funciones en el Centro Histórico de Trinidad mientras los viejos edificios descansan de la sobreexplotación provocada por el turismo internacional y la sociedad se adapta a las condiciones extraordinarias que la pandemia del coronavirus impone.

Bajo los propios preceptos que impulsa la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), en la que una “nueva normalidad” intenta repensar y rectificar sobre las relaciones sociales y humanas que nos caracterizaban, los decisores del patrimonio local buscan un cambio en las estrategias de conservación y salvaguarda de los valores patrimoniales.

De esta manera ha comenzado a operar la Oficina del Conservador de la Ciudad de Trinidad y el Valle de los Ingenios cuya fuerza laboral, obligada a resguardarse durante la cuarentena de marzo-junio, dio un vuelco al estilo de proyectos que viene gestando. El director de la institución, Duznel Zerquera Amador, explicó que la mirada sigue dirigida a llevar el concepto de Ciudad Creativa a su máxima expresión como pilar del desarrollo sostenible local.

“Vamos a continuar con los proyectos de reanimación de espacios urbanos, de edificaciones rediseñadas para actividades culturales y sociales (escuela Pepito Tey, calle Independencia, consejo Popular Manaca Iznaga, etc.) pero ahora, que ha disminuido la producción de desechos sólidos y el uso excesivo de edificios patrimoniales debido a la ausencia del turismo internacional, hemos tenido tiempo de apreciar otros elementos arquitectónicos y poner nuestro trabajo en función de otras áreas de la ciudad”, agregó el directivo.

La revitalización de la calzada de La Popa, un proyecto ambicioso que busca devolverle los bríos a uno de los barrios más antiguos de la ciudad, figura como una de las ejecuciones novedosas que el Conservador carga sobre sus hombros en este año de contratiempos. Además, las labores con el patrimonio inmaterial no cesan y artesanas como las de los proyectos Entre Agujas, Urdimbre o Siempre a Mano unen fuerzas en la confección de nasobucos, en la vuelta a los cursos de verano y, más recientemente, en la inauguración de una exposición en la galería Tristá del Centro de Promoción Cultural.

El Valle de los Ingenios, por su parte, ha experimentado beneficios, pues, a decir de Zerquera Amador, el reordenamiento laboral del sector del turismo ha puesto a disposición de la agricultura su fuerza de trabajo. Aquí ya existen maneras más efectivas de explotar los suelos en beneficio de la población lo cual, a su vez, ha revitalizado gran parte de los valores paisajísticos de su entorno.

El año 2020 no ha sido nada halagüeño para los sitios Patrimonio Mundial en todo el planeta. Reportes preliminares de la Unesco en marzo informaban que el 90% de los países habían prohibido el acceso completo o parcial a estos sitios y 128 naciones habían cerrado instituciones afines. En el caso específico de los museos, con igual porciento de cierres temporales, se espera que el 13% de ellos no vuelva a prestar servicios.

El gobierno cubano, sin embargo, ha sido claro en su apoyo a estas instituciones culturales para las cuales ha mantenido el respaldo económico y salarial durante su cierre y en medio de las circunstancias anómalas actuales, partiendo de su condición de unidades presupuestadas del Estado.

En Trinidad, con el inicio de la fase 1 en junio pasado, los museos reabrieron sus puertas al público nacional, con excepción del Museo Nacional de Lucha contra Bandidos, que está en mantenimiento, y las casas museos de la región como Alberto Delgado, Pedro Lantigua entre otras. La fase 3 ha terminado de revitalizar el uso comercial de estos centros en etapas en las que Trinidad se convierte en un receptor importante de turismo nacional con inquietudes culturales.

“Hay que entender el interés de nuestro país por la cultura y el patrimonio —explicó Anait Gómez Hernández, directora del Centro Provincial de Patrimonio Cultural— que pone a disposición de nuestra institución el apoyo económico necesario cuando en realidad es el Presupuesto Central del Estado el que se afecta. Tenemos estimada una pérdida de entre 200 mil y 300 mil CUC para lo que queda de año debido a las predicciones de comportamiento del arribo del turismo internacional para los próximos meses”.

Trinidad figura en la provincia como uno de los sitios que más aporta al presupuesto de la dirección de Patrimonio desde sus cinco museos del Centro Histórico Urbano y otras áreas de interés como las torres-miradores. Aunque estamos en una etapa que normalmente se conoce como baja turística, en la que los visitantes nacionales suplen la demanda, la afectación consabida del turismo internacional por el cierre de fronteras deja un saldo de pronósticos desalentadores.

Sin embargo, los museos de la ciudad continúan sus labores cotidianas de actualización de guiones museológicos y museográficos, así como de inventarios, la conservación de los exponentes de salas y almacenes y los trabajos de investigación, promoción y divulgación cultural. Ahora con capacidad máxima de hasta 15 personas, estos centros también recuperan todo tipo de actividades culturales sin olvidar las medidas sanitarias que aseguren la tranquilidad ciudadana y el avance de las labores de salvaguarda patrimonial de Trinidad en esta “nueva normalidad”. 

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