Dagoberto Ibarra González, primer presidente del Poder Popular en Trinidad

Entrevista a Dagoberto Ibarra por los 45 años de creación de los órganos municipales del Poder Popular.

Bessie Rodríguez Landestoy

La Asamblea Municipal del Poder Popular es el órgano superior del poder del Estado. Está investida de la más alta autoridad en su territorio y ejerce las leyes que se le asignan. La organización está integrada por los delegados elegidos en cada circunscripción mediante el voto libre, directo y secreto.

Al arribar a los 45 años del ordenamiento y creación de los Órganos Locales del Poder Popular, Trinidad recuerda el accionar de un veterano, cuadro partidista que desempeñó un importante papel en el desarrollo y consolidación de esta ciudad.

¿Cómo cree usted que su niñez, juventud y primeros años de la Revolución conformaron la base de quien fuera el primer presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Trinidad?

Soy hijo de campesinos y natural de Fomento. Somos 17 hermanos que pasamos muchas necesidades y teníamos un desconocimiento total de la existencia del mundo.  Era real en aquel entonces, que nos escondíamos debajo de la cama cuando veíamos aparecer un hombre a caballo por la guardarraya. Recuerdo la llegada de la Columna Invasora No 8 a Caballete de Casa, en el Pedrero. Yo estaba medio enfermo con dolores reumáticos y mi mamá me llevó a consulta con el Che Guevara, que me atendió acostado en una hamaca.

Transcurría 1961, y con solo 15 años de edad desandaba por el batey cuando pasó un teniente haciendo el llamado a los jóvenes para incorporarse a la limpia del Escambray. Yo sin pensarlo dos veces levanté la mano. Luego en 1965 me desmovilizaron, pero siempre tuvieron intensiones conmigo para continuar trabajando en otros departamentos. Y fue en la Papelera Pulpa Cuba que inició mi vida laboral como secretario de la sección sindical. Allí fui seleccionado como el mejor joven de la industria. Otra de las razones que me hizo quedar en Trinidad, fue mi actual esposa, Magna, mi amor por ella no dejó que regresara a Fomento.  

¿Cómo fue su proceso de candidatura para 1er Presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular en Trinidad?

Ya yo era funcionario del partido cuando me indican la tarea de dirigir la Comisión Electoral. La ciudad fue divida en 87 circunscripciones y en cada una había que realizar la elección del delegado al Poder Popular.

En el caso particular donde yo vivía, la circunscripción No 9, éramos 5 candidatos electos por las masas. El 10 de octubre se celebraron las primeras elecciones al Poder Popular (1976). De esas 5 personas quedamos 3 candidatos con la mayor cantidad de votos. En la segunda vuelta salí electo delegado a la Asamblea Municipal del Poder Popular para representar a los electores del barrio.

¿Qué sucede? —comenta Ibarra— se conformaron los municipios de Topes de Collantes, Condado, Caracusey y Trinidad y había que poner en funcionamiento todas las organizaciones de masas e introducirlas en cada circunscripción.

El 31 de octubre de 1976, la comisión electoral convocó en la Biblioteca Municipal «Gustavo Izquierdo» a constituir la Asamblea Municipal de Trinidad. Se había preparado una propuesta de candidaturas para el Comité Ejecutivo de la Asamblea Municipal del Poder Popular y dentro de esos miembros estaba yo.  Es a partir de ahí que Dagoberto Ibarra González empieza a trabajar como presidente de la Asamblea Municipal del Poder Popular.

A este proceso se empiezan anexar diferentes entidades como construcción, servicios, transporte y comercio y gastronomía. Con la unión y funcionamiento de todas estas actividades emprendí un nuevo camino.

¿Cuáles fueron los propósitos, las tareas y los logros en los que trabajó la Asamblea Municipal del Poder Popular en estos primeros años?

La Asamblea Municipal del Poder Popular en esos primeros años siempre tuvo una estrecha vinculación con las masas y el pueblo trabajador. En 1976, la situación de la vivienda estaba muy deteriorada: las tapias de las viviendas en su mayoría eran de y latones. Las calles eran de tierra, no había aceras, excepto en las arterias cercanas a la zona alta de la ciudad. Las casas por lo general eran de embarro con muy malas condiciones de vida. Por eso, fue tarea primordial lograr resolver esos problemas fundamentales para el pueblo. Velar por una armonía, belleza e higiene a la ciudad de Trinidad fue mi mayor reto. Por las noches convocábamos a todos los vecinos hacer las aceras y calles del barrio. Así hicimos Colón, Rosario, los primeros apartamentos del Reparto Armando Mestre… y otras zonas de Trinidad. Había una estrecha retroalimentación entre los funcionarios del Poder Popular y el pueblo.

¿Cómo hacía funcionar el sistema de trabajo de la Asamblea Municipal de Trinidad?

Sobre ese tema vivo orgulloso. Existía un sistema de trabajo casi perfecto y efectivo. Se organizaba una reunión trimestral en los bateyes y comunidades lejanas de la ciudad, para darle solución a los problemas e inquietudes de la zona. Era un intercambio abierto y transparente. Ya muchos de estos lugares habían dejado de ser municipios.  La dirección de cultura igualmente planificaba sus reuniones de despacho para organizar las actividades y fiestas populares, incluso con un año de antelación se distribuía el financiamiento para invitar aficionados y artistas nacionales.  La Asamblea Municipal del Poder Popular de Trinidad constituyó para Dagoberto Ibarra González una gran escuela de la vida. Por 12 años ininterrumpidos fue su presidente durante los cuales obtuvo resultados concretos en función del pueblo. Tuvo la oportunidad de cursar y superarse en los diferentes seminarios, escuelas del partido y alcanzar la licenciatura en Ciencias Sociales. Por su destacada trayectoria y conocimientos de la vida partidista recibió “La llave de la ciudad” y diferentes medallas como Hazaña Laboral, Carlos Baliño y del Sindicato Nacional de Trabajadores Tabacaleros.   

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