Nuevo camino hacia Nuestra Señora de la Popa

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Ysabel Muñoz Martínez

Siendo la más antigua construcción religiosa de la ciudad de Trinidad, de principios del siglo XVIII, la Ermita de nuestra señora de la Candelaria de la Popa ha sufrido visiblemente el paso del tiempo, en especial luego de su clausura definitiva en 1985. Su posición en la zona más alta de la ciudad, la ha hecho testigo de visitas de turistas curiosos y trinitarios románticos que asisten al espectáculo de contemplar una puesta de sol. Sin embargo, la vía de acceso que conduce a la edificación en ruinas se encuentra también notablemente deteriorada, a partir de la pérdida de la pavimentación original por la depredación del hombre y el impacto de la naturaleza, además del alto grado de contaminación por desechos urbanos.

Pero la imagen que entristecía a menudo a los transeúntes, hoy cambia su semblante y promete transformarse en un encanto más de la villa, gracias al rescate que lleva a cabo la Oficina del Conservador de Trinidad y el Valle de los Ingenios. Desde el pasado lunes 15 de junio, una brigada de Trabajadores por Cuenta Propia contratados por la Oficina ejecuta el proyecto diseñado para la zona, mediante la limpieza de malezas y escombros, así como la excavación in situ. El objetivo es devolver el esplendor a esta calzada que fuese inaugurada en 1849 para mayor comodidad de los antiguos feligreses. Quince días después, culmina de forma exitosa esta primera etapa para dar paso a las obras de ejecución a cargo del Departamento de Arquitectura.

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La labor realizada hasta el momento se ha enfocado, sobre todo, en enriquecer los estudios arqueológicos del área, pues en cada tramo se reveló una idea más exacta de cómo se estructuraba aquel camino, con lo cual se ejecutaron actualizaciones de los planos, para una futura reconstrucción más fiel al original. Este proyecto tuvo sus comienzos en el año 2011 como respuesta a la necesidad del hotel situado al costado de la ermita, llamado entonces Pansea y hoy La Popa Trinidad, de contar con una calzada de entrada a la instalación. A partir de ese momento:

“Se han develado las huellas del muro perimetral, así como la acera que existía en aquel momento y la pavimentación de la calzada como tal, realizada con chinas pelonas medianas, no grandes, y que se encuentra interrumpida en el medio con cinco pasos de escalera que también se van a recrear, con lo cual se esclarece que no es una vía para circulación vehicular, sino pedestre, nos explica Leonel Delgado Ceballos”, especialista principal del Departamento de Arqueología.

El experto ha corroborado cómo van tomando forma espacios como la acera, el muro, escalones y hasta las ruinas de bancos para el descanso de aquellos fieles que emprendían la ascensión, con lo cual atestigua su carácter peatonal, definida por diferentes niveles y el uso de materiales como ladrillos y lozas de barro. Luego de esta fase de intervención arqueológica, la reconstrucción de dicha calzada se basará tanto en los vestigios arqueológicos como en el material fotográfico que resguardan nuestros archivos; así lo aclara Delgado Ceballos.

Un proyecto de esta magnitud también significará cambios relevantes en la visual de esta parte de la ciudad, donde, según nos comenta el arqueólogo, sus pobladores se muestran entusiasmados con el necesario remozamiento, y aportan a la brigada ideas y valiosas fotografías del lugar, consientes del realce estético que otorgará este segmento a nuestro patrimonio.

Concluye así la primera etapa de limpieza en todo lo largo y ancho de la subida que conduce a este templo religioso que, según las historias locales, los marinos miraban con fervor, buscando a la virgen para pedirle protección y llegar a puerto seguros.

*Los datos históricos que aparecen son tomados del artículo “Réquiem por la ermita de Nuestra Señora de la Candelaria de la Popa” de la Arq. Ana Rocío Mena Blanco, en la revista Tornapunta no. 12, 2015.

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