Aplican sus conocimientos estudiantes de oficios trinitarios

Estudiantes de oficios. Foto: Lorena Lorenzo

La Escuela de Oficios es, para el Conservador de Trinidad, la cantera fértil para el entrenamiento de las nuevas generaciones en el cuidado del patrimonio. Más allá de la teoría que cada oficio tiene; la práctica en la Zona Priorizada para la Conservación sigue siendo el momento más esperado por los estudiantes.

Durante el 2020, con la aparición de la covid19, pocos fueron los momentos, pero el perfeccionamiento de las técnicas no se detuvo. Prueba de ello es la temprana intervención este año de los estudiantes de albañilería y carpintería en una de las líneas estratégicas de trabajo en la Oficina: apoyo a subsidios.

Foto: Lorena Lorenzo

Al decir de la directora del plantel educacional, Marianela Herrera:

Algunos casos requieren de un menor esfuerzo por parte de la institución. Otros, sin embargo, como el de la vivienda nº 59 de la calle Ernesto Valdés Muñoz, precisaron la rehabilitación integral de sus 25m². Cada acción que allí se realizó, fue con toda la responsabilidad y sensibilidad que amerita la ejecución de este programa. Ello queda evidenciado en la calidad de la obra.

Entre las labores concretadas pueden contarse el levantamiento de muros, la ejecución de resanos y finos, colocación de enchapes en meseta y baño, fundición de pisos y montaje de cubierta. Todo eso, a cargo por supuesto de los futuros albañiles.  Mientras que los de carpintería se ocuparon de la reconstrucción de los elementos de madera existentes.

Foto: Lorena Lorenzo

De esta manera se le da cumplimiento a los objetivos de los programas de estudio en las especialidades que intervinieron y son encaminadas las habilidades básicas que requieren en su formación como futuros Obreros Calificados.

Desde el año 2012, las familias cubanas vulnerables se han beneficiado con la asignación de subsidios como parte de la Política de la Vivienda. Este programa es de los más sensibles de la Revolución pues beneficia a personas con poca solvencia económica para solucionar los problemas de vulnerabilidad y favorecer la evolución del fondo habitacional. En el caso de Trinidad, la preocupación de que el ciclo constructivo tenga la más alta calidad, influye en la conservación patrimonial.

Cada obra docente, cada trabajo extracurricular que se vincule a la salvaguarda del patrimonio trinitario, necesariamente alimenta el crecimiento de estas generaciones que también apuestan por el futuro del pasado en Trinidad.

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